Guardo

Ingresa en prisión el autor del parricidio de Guardo

Multitud de amigos y allegados acompañan a la familia en el funeral por el joven fallecido

JOSE CARLOS DIEZ / GUARDO

Julio Llavador ingresó ayer en el centro penitenciario de la Moraleja, de Dueñas, como presunto autor de la muerte de su hijo Iván a causa de una puñalada en el pecho, ocurrida el pasado domingo en Guardo. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza para el acusado después de que prestara declaración durante más de dos horas ante la jueza.
Julio Llavador Ruiz, albañil jubilado de 67 años, vecino de Guardo y apreciado por sus vecinos, había llegado ayer mismo por la mañana al juzgado de Cervera de Pisuerga procedente del calabozo del cuartel de la Guardia Civil de Saldaña, donde había permanecido desde la tarde-noche del domingo, cuando fue arrestado como presunto autor de la muerte de su hijo, de 23 años. El acusado fue conducido a Saldaña debido a que el cuartel de Guardo carece de calabozo.
Casi al mismo tiempo, comenzaba en Guardo el funeral del joven. Un gran silencio, solo roto por el ruido de los coches que circulaban por la avenida de Castilla y León, se apoderó del lugar en el momento del sepelio. A las doce del mediodía, se abría paso por el puente sobre el Carrión el coche fúnebre que conducía los restos mortales del joven a la iglesia de Santa Bárbara. Una gran multitud de jóvenes y familiares de la víctima esperaban en la puerta del templo, a escasos metros del domicilio donde se había producido el suceso que acabó con la vida de Iván Llavador.
Varios familiares portaron el féretro hasta el interior del templo, al que muchas personas no pudieron acceder por falta de espacio, ya que los bancos se llenaron y muchas personas tuvieron que permanecer de pie, incluso en la calle.
Muchos amigos del joven, desde los más allegados hasta los que compartían su afición por los coches, asistieron al funeral, que comenzó a las 12:20 horas. El párroco de la localidad, Eloy Fernández, dijo en su homilía que «no es momento de juicios ni condenas, ni de palabras. Es momento de lágrimas, silencio y oración».
Al funeral, también acudió el alcalde de la localidad, Juan Jesús Blanco, quien desde el primer momento se ha mostrado sorprendido por el suceso.
Una vez concluido el acto religioso, cuando todos los asistentes habían abandonado el templo, la madre del joven fallecido avanzaba por el pasillo rota por el dolor, agarrada por dos familiares.
De nuevo los allegados portaron el ataúd hasta el coche fúnebre, que conduciría el cuerpo del joven hasta el cementerio de la localidad, donde recibió sepultura, después de que la juez denegase la autorización para su incineración. El juzgado había autorizado este procedimiento el lunes, según la información oficial. De hecho, así se recogía en las esquelas, pero finalmente la juez que instruye las diligencias denegó que se incinerara el cuerpo, por si fuese necesaria una posterior exhumación.

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