Guardo

Los vecinos de Guardo pueden beber de nuevo agua del grifo

Vecinos de Guardo recogen agua para beber de un camión cisterna durante los días en que estuvo declarada no potable debido a que llegaba a los domicilios demasiado turbia.

Los niveles de turbidez vuelven a ser aptos después de dos meses de restricciones a causa de los lodos en el embalse de Compuerto

JOSE CARLOS DIEZ / GUARDO

Los vecinos de Guardo pueden volver a beber el agua del grifo de sus hogares después de dos meses de restricciones que han afectado a todos los municipios de la mancomunidad de aguas, que abarcan desde Velilla hasta Saldaña.

El Ayuntamiento de Guardo declaró el pasado 21 de septiembre el agua de la red de abastecimiento no apta para beber debido a su turbidez, uno de los parámetros por los que se establece la potabilidad del agua. La turbidez se disparó después de que la Confederación Hidrográfica del Duero vaciase el embalse de Camporredondo con el fin de ejecutar obras de urgencia sobre la presa, por lo que el embalse de Compuerto tuvo que actuar como única reserva hídrica de la zona. Con las lluvias que se registraron en los días anteriores a esta declaración, se removieron lodos y se enturbió el embalse de Compuerto, del que se toma el agua de la mancomunidad.

En aquel momento, la primera población en prohibir el consumo fue Velilla del Río Carrión, a la que se unió Guardo y posteriormente Mantinos, Villalba y todas las aguas abajo del Carrión hasta Saldaña.

El Ayuntamiento de Guardo ha intentado durante todo este tiempo mantener abastecidos a los vecinos a través de camiones cisternas, que se cargaban en Santibáñez de la Peña, municipio al que el alcalde, Juan Jesús Blanco, ha agradecido su colaboración.

Para mantener el abastecimiento en las mejores condiciones posibles, aunque no fuera potable, los trabajadores municipales de Guardo han puesto a trabajar al máximo la estación de tratamiento de agua de la localidad, con el fin de filtrar todas las impurezas que pudieran llegar. Aún así, los valores llegaron a disparar las denominadas unidades nefelométricas de formacina hasta 24, cuando el valor máximo que exige Sanidad es de 5 unidades.

Por su parte, Velilla del Río Carrión tomó otras medidas, como abastecer a los vecinos del agua del arroyo Calderón, para lo que ha tenido en funcionamientos 24 horas al día un camión autobomba, bombas eléctricas y un generador para poder llenar el depósito con este agua. Aunque el Ayuntamiento no la declaró como apta para el consumo por el mismo valor, muchos son los vecinos que, sabiendo su procedencia, han bebido este agua que podían coger en varias fuentes de la localidad.

Un caso similar se ha dado en Villalba de Guardo, donde los vecinos se han abastecido de manantiales de la localidad.

En los últimos análisis efectuados en Guardo, los valores registrados de turbidez del agua han estado muy por debajo de los exigidos por Sanidad, estableciéndose en 2,9 las unidades en la fuente de la Espiga; 2,3 en la fuente de Muñeca y 1,5 en el parque de Las Rozas, un barrio donde la turbidez ha sido menor, debido a la doble decantación que registraba el agua.

Dado que estos problemas ya se sufrieron hace dos años, cuando se efectuaron diversas obras en el embalse de Compuerto y toda la mancomunidad tuvo que declarar el agua no apta para beber, los responsables del abastecimiento ya se ha planteado buscar soluciones.

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